Llegó al santuario en abril del 2021 gracias a activistas de otras entidades que le rescataron de la muerte. Con tan sólo seis meses le quería llevar al matadero porque no pasaba el canon social estético que debería según gente que les explota y usa como mercancías y propiedades.
Al nacer en un criadero de caballos fue destetado muy pronto y una noche escapó de su recinto para ir a buscar a su madre pero se equivocó de lugar y no fue recibida, la pobre recibió una buena patada que desencadeno su viaje al matadero aunque por suerte le pudieron rescatar. Cuando llegó tan pequeño y tan dulce nos emocionó por su carácter tan sumiso, no estaba acostumbrada a buenos tratos.
Aquí en el santuario vive muy bien, está feliz, convive junto a Yahary, Cloti, Casilda, Izaskun, Aitana y Kova..Tienen sus grupitos, juegan y corren. Yare es muy cariñosa, es cercana y a la vez independiente. Aquí en el santuario podrá disfrutar de su vida de una forma digna y feliz.
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