Llegó al Santuario en abril de 2021. Le trajo la propia familia que le tenía, mantenía, montaba, usaba…
Con 14 años comenzó a sufrir ataques epilépticos y esto hizo que ya no quisieran seguir manteniéndole porque ya no podían montarle. Así que lo acogimos, queríamos ayudarle a vivir dignamente el resto de su vida. Desde que llegó nunca ha sufrido ningún ataque más, esta muy bien, vive con cuidados emocionales y veterinarios. Aquí nadie le montará ni le obligará ha hacer nada que no quiera. Yahary es muy grande, nos impone bastante, a nosotras y a la mayoría de personas que visitan el santuario! Pero como todos los animales es puro amor.
¿Nos ayudas a cuidarle?
Amadrina a Yahary